Cuerpo técnico hoy : Director Técnico: Cristian Díaz. Ayudante de Campo: Claudio Texeira. Preparador Físico: Eduardo González. Médico: Luis Chiaradía. Masajista: Angel Venturini. Kinesiólogo: Julio Zunino. Utileros: Daniel Sotelo y Emiliano Sánchez.

El 30 de marzo de 1933 nacía Rubén Marino Navarro, un fuerte zaguero que jugó del 54 al 66. El recuerdo...










La localidad de La Banda, en Santiago del Estero, fue el lugar que vio nacer a uno de los mejores defensores de la historia de Independiente. Los que lo recuerdan, lo destacan como un jugador rudo, pero no malintencionado, fuerte y fibroso; “un roble”, solía decir el gran Raúl Bernao.

Imponía respeto en cada ataque rival, y daba hasta la última gota de energía para recuperar la pelota. Esa fue su marca personal, desde que debutó en el Rojo a los 21 años.

En sus primeros años tuvo algunos altibajos, no tenía la titularidad asegurada, hasta 1959 cuando estuvo apunto de emigrar y el técnico Jim Lopes confió en él y le reservó un puesto. Desde ahí, Navarro se destacó en cada juego, con una firmeza envidiable. Se convirtió en un jugador fundamental. Y por esos días, nació una sociedad temible para cualquier delantera: Navarro-Rolan.

Logró el campeonato local de 1960 y las Libertadores del 64 y 65. Aunque en la primera no pudo jugar por una doble fractura de tibia sufrida en un partido contra Central; lógico riesgo para un jugador que vivía al límite. Pero al año siguiente volvió y pudo festejar con todas las letras.


Navarro también jugó en la Selección Argentina (32 partidos), donde participó del Mundial de Chile 62. En 1966 se fue a jugar al fútbol norteamericano, donde actuó en Spartans Phipadelphia y en Cleveland Stokers. Dos años después regresó para jugar en el fútbol de ascenso para retirarse, finalmente, en 1970. Murió a los 70 años, el 14 de julio de 2003. Estaba casado y tenía dos hijos y una hija.