Carlos Alberto Parreira es el seleccionador con más Copas Mundiales de la FIFA en su currículo. Sudáfrica 2010 ha sido la sexta de su carrera. Este dato llevaría a pensar que apenas hay margen para sorpresas, y que resulta difícil causar una buena impresión en el veterano estratega. Sin embargo, es todo lo contrario: a sus 67 años, el técnico habla con entusiasmo sobre la experiencia de dirigir a los Bafana Bafana y el impacto que ha tenido el certamen.
En una entrevista exclusiva con FIFA.com, Parreira comenta su etapa al frente del equipo anfitrión, da consejos para que se desarrolle un legado en el fútbol del país y constata, satisfecho, que en la competición prevalece la técnica.
Para empezar, nos gustaría saber cuál es su impresión general sobre la Copa Mundial de la FIFA.
Mire, la vida es una cosa impresionante. No sólo yo, sino todo el mundo que salió de Alemania tenía la impresión de que nunca más veríamos un Mundial como aquél. Porque los alemanes son perfectos, en términos de tecnología, organización, estructura, seriedad. Había la sensación de que nunca más íbamos a ver un Mundial tan perfecto. Llega un Mundial en el continente africano, ¡y sorpresa general! Los estadios, los centros de entrenamiento, hoteles, el tiempo, todo está ayudando, y el torneo está siendo fantástico.
¿Y en cuanto al fútbol desplegado?
Por ahora el nivel técnico ha sido bueno. Bueno, porque para nosotros siempre ha primado la calidad y la técnica en el fútbol. Porque el fútbol, a diferencia del atletismo, la natación y otros deportes, es un deporte especialmente de técnica y habilidad. A estas alturas, la fuerza y la velocidad son parámetros importantes, pero no fundamentales. De lo contrario, se recurriría a corredores y atletas potentes para jugar. Así que debe imperar la técnica. Para nosotros, los sudamericanos, es fantástico lo que está ocurriendo. Únicamente ha habido una derrota, la de Chile ante España [después, Chile perdió contra un rival del continente, Brasil], con un hombre menos, por sólo 2-1. Por tanto, la supremacía sudamericana es absoluta, y hace prevalecer lo que la gente admira: técnica y calidad.
Ghana es el único representante africano que continúa en liza. ¿Qué posibilidades tiene?
Ghana ya tuvo una buena participación en el último Mundial. Venció a la República Checa, que era una de las favoritas, en un partidazo. Brasil le ganó 3-0, pero fue un encuentro dificilísimo. Es un equipo ya rodado, bien organizado, con un entrenador que conoce bien a sus hombres, y reforzado además con campeones del mundo sub-20. Creo que tiene calidad y que puede hacer grandes partidos.
Hablemos de Brasil. En el entorno de la Seleção muchos dicen que el ambiente recuerda mucho al del equipo que usted dirigió en 1994. ¿Está de acuerdo?
Tengo contacto con algunos amigos en la Seleção, y todos confirman que el ambiente es muy bueno, lo que resulta fundamental. Si bastase la calidad para resolver, no habríamos estado 24 años sin ganar un título ni llegar a una final. Ahora me parece que el ambiente es muy bueno, y eso constituye sin duda el primer paso para un equipo, es lo que activa todo. La calidad, la historia y el peso de los colores ya están ahí. Y el equipo es muy bueno técnicamente, sin duda uno de los mejores de la competición.
Cuéntenos su experiencia personal como seleccionador del país organizador. ¿Cómo la describe?
Ha sido una experiencia diferente a todas las demás, y una de las razones de haber venido fue precisamente ésa. Cuando llegué, surgió el tema de mi salario, que no es gran cosa si lo comparamos con los que se dan en las grandes esferas del fútbol. Pero lo zanjé en la primera entrevista que tuve, diciendo que no venía por dinero, no. No soy millonario, pero sí independiente, y el desafío era dirigir al país anfitrión. Por motivos personales, tuve que regresar a Brasil al cabo de 18 meses. Después, vino Joel, y yo pensé que no tendría que regresar a Sudáfrica. Hicieron una buena Copa Confederaciones, salieron muy bien. Luego vinieron esas cosas que son difíciles para un seleccionador, en la época de amistosos, y perdieron nueve partidos seguidos. Hasta que fueron a Brasil y me hicieron una oferta. Decidí aceptar, y no me arrepiento. Puede verse que el fútbol ha conseguido unir el país. Fui muy bien recibido, creo que el trabajo ha sido bueno. El Make Us Proud comenzó así. Era lo que la gente me decía por la calle. Sentí que era algo muy fuerte, empecé a usarlo en las entrevistas, y la cosa fue creciendo hasta convertirse en un eslógan.
¿Cómo evalúa la participación de Sudáfrica en el certamen?
Sabemos que el fútbol de aquí no tiene credenciales para convertirse en campeón del mundo. Basta con ver que no cuenta con muchos jugadores en las grandes ligas. Pero el nivel de la selección ha sido muy bueno, tanto es así que el pueblo se siente muy feliz. Hemos ofrecido una buena imagen. Hicimos un buen partido en el debut, ante México, otro bueno frente a Francia, y hubo un encuentro complicado contra Uruguay. La impresión ha sido muy favorable. Hemos dejado una base para el futuro. Desde que llegué aquí, en noviembre, de 15 partidos sólo perdimos contra Uruguay. Evidentemente, lo ideal habría sido clasificarse, pero ha quedado algo positivo, y espero que lo aprovechen para levantar un poco el fútbol en Sudáfrica.
¿Cuál es el mensaje que usted deja para el fútbol del país? ¿Cuál es el próximo paso que puede dar?
La PSL está muy bien organizada, es potente, tiene dinero, pero no me gusta que no haya campeonatos de jóvenes. Sin eso no se progresa. La renovación pasa por esos muchachos. Estaría muy bien invertir en la cantera. En Brasil lo tenemos, y es la gran fuerza de nuestro fútbol, una fábrica que trabaja 24 horas en tres turnos seguidos. En mi informe voy a transmitir también que tal vez convenga reducir la cantidad de extranjeros en los clubes. Son muchos, cinco extranjeros por cada club. Si quieren brillar, quizás deba haber unos dos, como máximo.
¿Tiene ya algún plan para el futuro que incluya el fútbol?
Ya he recibido ofertas de clubes y de dos selecciones, de África y de Asia, pero por ahora no me apetece. Hasta diciembre no voy a hacer nada dentro del campo. Tengo algunas conferencias y cursos que dar, algunas actividades, pero nada que implique el día a día, sin poder pasar el fin de semana con la familia.
