Cuando Matías Defederico se convirtió en refuerzo del Corinthians las expectativas puestas en él eran muy altas, más aún teniendo en cuenta el buen recuerdo que habían dejado Carlitos Tevez y Javier Mascherano en el club. Sin embargo, y pese a que el equipo paulista no necesitaba un jugador de sus características, el argentino no rindió como se esperaba, tuvo pocas chances y no le fue bien con ninguno de los tres entrenadores que lo dirigieron: Mano Menezes (con quien durante un período trabajó fortaleciéndose muscularmente), Adilson Batista y Tite.
La explicación del por qué Defederico no tuvo el rendimiento esperado es fruto de una combinación de factores: por una lado no tuvo muchas oportunidades de jugar y, por otro, eso hizo que le costara todavía más adaptarse al fútbol brasileño.
