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El duro golpe económico que sufre River es un llamado de atención para los dos mas grandes del fútbol Argentino.


Además, la comisión directiva deberá resolver una deuda con el plantel de casi $30 millones. Varios integrantes del primer equipo jugaron ayer su último partido y el resto bajará mucho su cotización. El club pretende un salvataje de u$s20 millones.

River tiene un pasivo alarmante y un gran déficit operativo anual. Su plantel se desvalorizó
El otro drama de River. Despojado de recursos, hundido en deudas y con un déficit anual creciente, el inédito descenso al Nacional B supone, al margen de la vergüenza deportiva, un golpe letal para la tesorería del club.

La primera y considerable pérdida económica reside en los derechos televisivos, la principal fuente de ingresos para los clubes del fútbol argentino. Su nueva categoría de segunda división implica un recorte de $24 millones anuales en el contrato con Fútbol Para Todos, del que ya recibió adelantos correspondientes a la próxima temporada.

Ya no serán 28 sino 4 los millones que percibirá la entidad presidida por Daniel Passarella, quien deberá profundizar sus conocimientos de gestión para sostener al gigante en el Ascenso.

River arribará a la Nacional B con un pasivo oficialmente reconocido de $98.105.794 y un déficit operativo anual creciente. En el último año, el club de Núñez aumentó de $34 millones a $47 millones los gastos del fútbol profesional; de 2,7 a 4,2 millones el costo administrativo y de 5,8 a 7,2 el importe pagado por seguridad. Además, Passarella deberá resolver la situación de un plantel profesional que reclama una deuda cercana a los $30 millones.

La compleja situación amenaza con dirimirse en Futbolistas Argentinos Agremiados y hasta podría trascender a los estrados judiciales para lograr la libertad de acción de algunos de ellos. Con el dolor del descenso reciente, algunos nombres, acaso los más importantes del plantel actual, tienen prácticamente la salida asegurada del club.

El club pretende un salvataje de u$s20 millones, que fue negado por una calificadora de riesgo, y ahora depende del análisis del Banco Provincia. Sin ese ingreso, las entradas económicas se reducen a un pequeño conjunto de contratos publicitarios, que hasta podrían renegociarse por la desgracia deportiva.

Con Adidas tiene un vínculo de u$s20 millones por seis años que vence en el 2014; con Petrobras, u$s2,5 millones anuales hasta julio del 2012, y con Tramontina u$s600.000 por temporada hasta enero próximo. River posee unos 1.200 empleados cuyo futuro es realmente incierto.